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Ciencia ciudadana revela que los alerces más grandes albergan mayor diversidad de hongos en sus raíces

Investigadores y vecinos de Los Lagos descubrieron que los alerces milenarios más robustos se asocian con más hongos microscópicos vitales para su sobrevivencia.

Redacción Todas Noticias|Ciencia y Medio Ambiente|

Un hallazgo que combina ciencia de alto nivel con participación comunitaria está poniendo en valor uno de los árboles más emblemáticos y longevos de Chile: el alerce. Un estudio desarrollado en la zona del Parque Nacional Alerce Costero, en la región de Los Lagos, confirmó que los ejemplares de mayor tamaño se asocian con una biodiversidad más amplia de hongos microscópicos en sus raíces, organismos sin los cuales estos gigantes milenarios simplemente no podrían sobrevivir.

La investigación fue liderada por el Dr. César Marín, académico del Doctorado en Conservación y Gestión de la Biodiversidad de la Universidad Santo Tomás, y contó con la colaboración de la Dra. Rocío Urrutia-Jalabert, especialista en alerces de la Universidad de La Frontera. Pero quizás lo más destacable del proyecto es quiénes participaron en el trabajo de terreno: vecinos y guías ambientales de la comunidad de Correntoso, localidad ubicada en las cercanías del Parque.

Este enfoque de ciencia ciudadana permitió que personas sin formación científica formal contribuyeran directamente a la recolección de datos sobre una especie protegida y clave para los ecosistemas del sur de Chile. Antes de salir al campo, el equipo organizó dos charlas en la Biblioteca de Correntoso para explicar a la comunidad qué son los hongos micorrízicos arbusculares y por qué resultan fundamentales para la vida del alerce.

¿Qué son estos hongos y por qué importan?

Los hongos micorrízicos arbusculares son organismos microscópicos que viven en simbiosis con las raíces de los árboles. En términos simples, actúan como una red de abastecimiento que ayuda a los árboles a absorber agua y nutrientes del suelo. Sin ellos, especies como el alerce —que puede vivir más de 3.000 años— no lograrían subsistir.

El estudio demostró que:

  • Los alerces de mayor biomasa presentan una mayor diversidad de hongos micorrízicos en sus raíces.
  • Esta relación, aunque intuitiva, ahora cuenta con evidencia empírica concreta, lo que abre nuevas puertas para la conservación.
  • Involucrar a la comunidad local no solo enriqueció el trabajo científico, sino que generó vínculos entre vecinos y el ecosistema que los rodea.

Para Chile, donde el alerce está protegido por ley y su tala está prohibida desde 1976, entender los mecanismos que sostienen su vida es crucial. La deforestación histórica, el cambio climático y los incendios forestales amenazan los bosques de alerce que aún quedan en las regiones de Los Ríos y Los Lagos. Investigaciones como esta aportan herramientas científicas para diseñar mejores estrategias de conservación y restauración ecológica.

El trabajo fue documentado en un documental que registra tanto el proceso científico como el impacto social del proyecto en Correntoso, una pequeña comunidad que ahora mira sus bosques con otros ojos.

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